Llevo cinco días fuera de casa. Hemos estado en Canarias. Se casaba un cuñado. La ida y la vuelta al aeroperto la hemos hecho en metro, como dos héroes que creen estar por encima de sentarse en un tequi. Esos excesos de voluntad se acaban pagando. Hemos llegado a casa y ya está, de vuelta a la vida normal, al curro, a las lavadoras (sobre todo mi mujer), a los estudios de derecho, a la bandeja de entrada de los correos... No hay galletas para desayunar. Me cachis!!!
No me gusta ir en avión, prefiero conducir, lo que no quiere decir que me de miedo. No me da miedo. Es que es un coñazo.
Estoy hartadísimo de "papas arrugás con mojo picón" y de cervezas tropicales.
Nunca pensé que acabaría diciendo "viva la rutina saludable".
Dios mio, Dios mio, que poca cosa somos....
lunes, 20 de abril de 2009
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Si es que salir de casa acaba con los nervios de cualquiera...
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